Día 5. Qué jornadas recuerdas con más cariño

RolatividadRolatividadPues ésta es fácil, fácil. Las jornadas que recuerdo con más cariño son las que organizamos hace ya ni se sabe en mi club de rol de la facultad de Físicas de la UCM, Rolatividad (acabo de descubrir que ahora tienen un blog, me alegro de que siga adelante).

Corría el año que fuera, cuando se produjo un cambio en la junta directiva de la asociación. Los miembros más veteranos terminaban la carrera o ya no tenían ganas de ser “junta” y los que estábamos allí, aún con años por delante para terminar los estudios nos veíamos con ganas de hacer cosas. Además de ello, cambió la norma de financiación de las asociaciones y ahora era necesario tener más del 50% de los miembros de la asociación en exclusividad de un mínimo que no recuerdo, para que nos dieran la mísera subvención que nos daba el decanato.

Pues bien, decididos a hacer cosas y a captar nuevos socios, nos propusimos montar unas jornadas de puertas abiertas organizando partidas de juegos de mesa y algunas partidillas de rol para interesar a nuestros compañeros. En fin, que una vez que nos aprobaron la actividad, toco pelear por el sitio en el que organizarla. Nos dejaron el pasillo de la parte trasera, algo es algo, pero no nos dejaron poner ni un mísero cartel anunciándolo en la entrada de la facultad. Nada, ni unas pocas horillas. Así que, como los buenos chicos que éramos, pues nos aguantamos y plantamos nuestros cartelillos en los tablones atestados de publicidad de los pasillos donde apenas se veían. Lo peor de todo es que poco tiempo después a los de la asociación de los chachiguays (no los populares, que en Físicas de eso no había mucho, sino los hippies chachiguays reinvindicativos) les dejaron poner un pedazo de cartel desde el techo en la entrada de la facultad para no sé qué historia que se pasó allí semanas, ¡qué injusticia!

Pero lo bueno es que lo pasamos genial preparando “la jornada”, eligiendo actividades, colocando las mesas y carteles, charlando con los curiosos, jugando en los pasillos y dejando ver las actividades de las que disfrutábamos tanto en el zulillo en el que estaba la asociación. Ya os podéis imaginar que no fueron las jornadas ni más multitudinarias, ni mejor organizadas, ni más exitosas, pero las organizamos con mucha ilusión un puñado de amigos y yo las recuerdo con mucho cariño.