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Avatar by ghilbrae

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Hay una especie de revuelo ‘vanguardista’ formado alrededor de esta  película que no logro entender muy bien. Desde mi punto de vista, gran  parte de lo que se ha generado es hijo de una campaña publicitaria de  las dimensiones de las que pocas industrias son capaces.

En primer lugar, he de decir que no esperaba gran cosa de la  película; últimanente nos están acostumbrando a crear unas espectativas  tan altas en torno a muchos estrenos, ya sean de cine, videojuegos o  libros, que luego no cumplen lo vendido. Para mí esto empieza a  ser un handicap en lugar de un aliciente. En cualquier caso, esperaba  una película entretenida, tal vez una vuelta al cine pre-Titanic de  James Cameron en la línea de Terminator 1 & 2 o Aliens. Digo esto para que nadie piense que tengo algo contra el director; adoro estas películas, tengo un parche de los Marines Coloniales y me sé de memoria algún que otro diálogo 😀

En Avatar hay varios apartados que quisiera tratar por separado, a saber: inspiración, guion y efectos especiales.

Efectos especiales. Ya que gran parte de lo que  vende la película es una forma revolucionaria de hacer cine, fui a verla  en 3D y, sinceramente, no creo que tampoco sea algo que haya cambiado  mis esquemas. Está muy bien hecha y, en ocasiones, puede ser bastante  espectacular, pero no tuve esa sensación de maravilla de películas y  videojuegos como Jurassic Park, Terminator 2 o Final Fantasy.

Es  cierto que entonces era más joven, debía de tener 12 años cuando  estrenaron esas películas, pero esa capacidad de diversión e inmersión  sigue estando presente en mí cuando veo películas como El Caballero Oscuro o juego a Assassin’s Creed.  Claramente, los efectos especiales son importantes como parte y medio  para la historia. Soy firme defensora de que una historia debe ser  contada en su medio (y no hablaré de la chapuza que fue Watchmen  *sigh*), pero tiene que haber algo más. En el caso de Avatar, tras veinte minutos de ‘vaya-qué-espectacular’ uno necesita ese algo más, especialmente en una película de más de dos horas y media. Y así enlazamos con el guion, o la ausencia de él.

Guion. No hay nada en el “guion”, por llamarlo de alguna manera, de Avatar que no se haya visto antes. Esto no es malo en sí mismo. Hay cientos de  películas o libros que tienen básicamente el mismo esquema, trama e  incluso personajes; lo que las hace mejores o peores es la ejecución.  Tampoco hay nada especialmente malo en que cada punto clave de la trama  sea completamente previsible; claro está que siempre es mejor, o al  menos más sorprendente, que haya giros inesperados, pero si la película  está bien conducida no representa mayor problema. En fin, todo el mundo  sabe que al final los protagonistas van a escapar de la isla, que los  niños sobreviven y que los egoistas y cobardes van a ser devorados, aun  así Jurassic Park es condenamente divertida y, además, sigue siéndolo veinte años después. Avatar me aburrió. A la media hora, pasado el efecto novedad del 3D, estaba  pensando ya: ‘ay, a esto le quedan dos horas!!!’. No es un buen  comienzo, desde luego. La película se anima un poquillo hacia el último  tercio por aquello de las batallitas y las explosiones, a pesar de que  hay algún que otro fallo garrafal, muy parecido al famoso: ¿Por qué la Estrella de la Muerte no vuela el planeta y luego la luna en lugar de dar la vuelta y dar tiempo a la Rebelión? En este caso sería: <spoiler>¿Por  qué no lo vuelan todo con un misil a distancia o un ataque desde la  estación espacial, en lugar de ir todos allí con sus helicópteros?</spoiler> Pero no comparemos un clásico del cine de Ciencia Ficción como Star Wars; con Pocaho…, digo Avatar.

Inspiración. Inspiración, homenaje, copia descarada,… Cada uno que elija su opción.

Macalania Wood, Final Fantasy X

Como ya he dicho, en el guion de Avatar no hay nada que no se haya visto ya antes, especialmente si se es  conocedor del anime. Ciertamente, la historia parece un calco de Pocahontas (bueno, creo que les falta cantar), pero es que es igual, igual. En serio, me sorprende que la todopoderosa Disney no lo haya demandado por plagio, aunque no es ella la más indicada para ir demandando por plagios, ejem, ¿alguien recuerda El Rey León? Como fan que soy de Final Fantasy, no puedo callarme que el bosquecillo de Pandora me recuerda demasiado al Bosque de Macalania de Final Fantasy X o que todo el rollo ‘estamos-conectados-con-el-planeta’ se parece bastante a la Teoría de Gaia de The Spirits Within, que es más que probable que tomaran de otro sitio, pero al menos no se vende como primicia mundial.

Macalania Wood (source finalfantasy.wikia.com)

Otra fuente clara son los mechas tan queridos por los japoneses, y que ya ‘inspiraron’ a los Wachowski en The Matrix Revolutions. Gundam, Ghost in the Shell, Appleseed o Mazinger Z son ejemplos archiconocidos y bastante antigüillos de las famosas armaduras de combate.

Como dije cuando salí del cine, para mí es una especie de Pocahontas+Final Fantasy+Gundam salpimentado con algo de Neon Genesis Evangelion (¿a alguien le suena lo de la sincronización de ADN?); una combinación que a priori protemete mucho salvo por lo de Pocahontas,  que es un rollazo de tomo y lomo, de la que se queda con lo peor:  ‘moralina’ eco-friendly, personajes anodinos y guion infantilón.  Perfecto si tienes doce años y no has visto tantas películas como yo.

Parafraseando a Harry el Sucio, diré que las opiniones son como los  culos, cada cual tiene la suya. Ésta ha sido la mía. Y, oye, me alegro  un montón por aquéllos a los que les haya gustado, porque se habrán  ahorrado la sensación de decepción, aburrimiento y pérdida de tiempo que  sufrí yo.

Total 4/10. Para buena ciencia ficción estrenada en 2009, véase Distrito 9 (también tiene mechas).

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