Nueva Orleans, primera parte

Después de la Dragon Con, para aprovechar el viaje al otro lado del Atlántico, nos fuimos a Nueva Orleans.

Vista de la Catedral de San LuisLa ciudad destaca por el famosísimo “French Quarter” en el que la mayoría de las casas tienen una decidida influencia española debida a los cuarenta años que fue colonia de España. Se supone que es una de las ciudades más peligrosas de los Estados Unidos pero nosotros no lo hemos percibido. Cierto es que no nos hemos movido mucho fuera del French Quarter y que tampoco hemos salido por las noches, todo gracias a que mi estómago me ha estado matando durante varios días. Madre mía, este debe ser uno de los peores países del mundo en los que tener el estómago regulero, todo chorrea grasa ?

Pero bueno, en general todo bien. La visita guiada al barrio francés es muy recomendable y da una idea más adecuada de la historia de la ciudad y de sus diferentes influencias. Nosotros no hemos hecho una de las visitas guiadas de temática fantasiosa (fantasmas, brujería, vampiros, etc.) sino una de los “Friends of the Cabildo“, voluntarios que cuentan la historia y no la pseudohistoria, aunque seguro que ésas otras visitas serán divertidas.

Ayer fuimos al Museo Nacional de la Segunda Guerra Mundial, según la Lonely Planet una de las visitas obligadas en Nueva Orleans y, según el panfleto, uno de los diez mejores museos del país.

El museo es gigantesco, tiene varios edificios que están ampliando y además cuenta con dos “experiencias” extra: The Final Mission y Beyond all Boundaries, sobre esto comentamos luego.

No quiero que lo que voy a escribir a continuación se interprete mal, así que leedlo con la mejor disposición.

El museo es espectacular en todos los sentidos, está bien organizado, la exposición es fantástica y cubre muchos aspectos de la guerra y las recreaciones de espacios o los vehículos usados en la guerra son fenomenales. La exposición cubre tanto la guerra en Europa como la guerra en el Pacífico y empieza dando una introducción a la situación del mundo pre-guerra sin llegar a analizar las causas o el detonante de la guerra. Personalmente me fascina y fastidia que tan a menudo se olvide que Hitler subió al poder democráticamente, así que a veces la democracia que tanto se persigue y se defiende en este país te pega unos palos que madre mía… En cualquier caso, la exposición sigue un orden cronológico centrado primero en Europa y luego en Asia, hablando de batallas, hechos históricos, figuras importantes, etc. Especialmente interesante es toda la preparación del Día D y de todos los actores involucrados fundamentalmente en el bando aliado aunque hay alguna mención para el famoso Rommel. También se recalca en muchas ocasiones el poco interés del país por entrar en la guerra siendo su apoyo a Gran Bretaña con armamento y su cese del comercio con Japón, su aportación en los primeros años de la guerra. Hace mucho hincapié en que en esa época su ejército era el décimo octavo del mundo, por detrás de Rumanía.

Del mismo modo se cubre la guerra en el Pacífico y se intenta explicar la brutalidad con la que los ejércitos de Estados Unidos y Japón se condujeron en este escenario, en gran parte alimentada por los estereotipos raciales que ambos bandos fomentaban entre sus tropas.

BarraconesPacks de equipo de los soldadosMapa del Desembarco de NormandíaSherman?AvionesMy Gal Sal

Una de las experiencias extras del museo es The Final Mission. En ella se recrea la última misión del submarino USS Tang en el Pacífico, la misión en la que fue hundido tras una batalla de más de cinco horas. A los participantes se nos asigna uno de los puestos de combate del submarino y se tiene que operar ese puesto siguiendo las instrucciones que el capitán da por los altavoces. A mí me tocó uno de los periscopios y mi tarea era vigilar los barcos enemigos y mantenerlos siempre visibles. Pablo estaba encargado del ordenador de los torpedos y creo que tenía que operarlo cada vez que el capitán pedía que se lanzara uno nuevo. La experiencia es divertida aunque no sabría decir cuánto se puede aproximar, no a un escenario real, sino al interior de un submarino. Algún día tendremos que visitar uno.

Beyond all boundaries es un documental presentado por Tom Hanks en el que se hace un repaso a toda la guerra con la idea de hacer entender al público lo que supuso la Segunda Guerra Mundial en términos sociales, políticos, éticos e históricos. O eso creo porque a mí se me quedó un poco superficial.

El principal problema para mí tanto con el documental como con el museo no es que esté mal hecho, nada más lejos de la verdad, es todo un fenomenal despliegue de medios. Pero a mí no me ha llegado, no me he sentido educada ni impactada ni nada, me ha dejado fría. Parece la guerra hecha por el Hollywood de esa época, la guerra sin muertos, sin sangre y sin barro. En ningún momento yo he percibido la magnitud de la guerra que las cifras anuncian, tantos o cuantos miles o millones de muertos son cifras que no transmiten el sufrimiento de los que la padecieron. No entiendo cuál es el objetivo de un museo como éste si no es educar, ¿o es que yo soy demasiado fría?

Comparando este museo con el museo de la resistencia que visitamos en Varsovia, en el que tanto la puesta en escena como lo expuesto te dejaban sentir la desesperación de la lucha de esa gente, o la informativa imparcialidad y respetuosa memoria del museo de la bomba atómica en Hiroshima, me marcho del museo con la sensación de que la guerra que lucharon los Estados Unidos no puede haber sido la misma que lucharon los demás. No hay más que una imagen de cuerpos calcinados en Hiroshima en el poco espacio que se dedica en el museo a ese evento dramático, algo más se ve de los campos de concentración, pero nada de la carnicería que fue el Desembarco de Normandía. Se puede ser crudo sin ser morboso o sin caer en la sensiblería de los testimonios de las víctimas.

No hay en el museo casi nada que a mí me haya transmitido el horror de la guerra y me he ido decepcionada. Recomiendo la visita sin dudarlo, pero aviso de que a mi parecer se queda en una guerra idealizada.

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El museo se llama National WW2 Museum pero debería llamarse “The WW2 USA exhibition for children that want to know how brave and courageous men and women from our beloved nation fought against the evil nazis, japs and fascist Italy”. Acidez aparte, el museo es imponente pero es en realidad una exposición de objetos y datos sobre la participación de Estados Unidos en la 2ª GM, no sobre la 2ª GM en sí. Las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, por ejemplo, se merecen la mitad de espacio que la zona sobre las barcazas anfibias Higgins, muy usadas en el Día D, construidas en Lousiana. En parte así se explica que una mujer de avanzada edad se quejara abiertamente de que el breve y aséptico vídeo de las bombas atómicas mencionara que esas bombas cambiaron el mundo. Según ella “Eso es un error, Pearl Harbor sí que cambió el mundo”. En fin, no me quiero extender mucho, el museo parece quedarse con una visión de la guerra optimista, idealizada y hasta “divertida”. Angela no va muy desencaminada cuando la tacha de “hollywoodiense”.

Cambiando de tema, el museo tiene muy presente a los veteranos y ese día había unos cuantos con sus gorras y chaquetas verdes (de la guerra en el Pacífico). Si calculáis la edad, veréis que rondan los 90 así que estamos a una década de que apenas queden testigos directos de aquella guerra.

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The Cottage in the FarmHoy, antes de salir de Nueva Orleans, hemos ido al Cabildo de Nueva Orleans, en el que tienen un museo con la historia de la ciudad y la zona. No es un museo con una gran colección pero a nivel histórico no se corta a la hora de contar las cosas. Yo me he ido con la sensación de que les iba mejor con españoles y franceses que una vez que los compraron los americanos, al menos en términos de los esclavos, parece que se velaba más por su “bienestar” bajo el control de los dos primeros que del último. Por la tarde nos hemos ido a una pequeña casita en medio de Luisiana. En medio de la nada. Miramos por la ventana y vemos campos, casitas dispersas y poco más, vamos, el típico pueblo de la América rural. El paisaje es precioso, eso no se puede negar, pero no hay nada de nada, ni vecinos, y para cualquier cosa hay que coger el coche, no se puede ni pasear y el pueblo más cercano está a 20 minutos en coche y ya nos han dicho que en él hay un Walmart, así que debe ser lo más animado de la zona. Aunque lo parezca no me estoy quejando, este tipo de cosas hay que verlas para entender muchas cosas de los países que se visitan. Mañana iremos a alguna plantación de ésas tipo Lo que el viento se llevó a ver qué nos cuentan de la historia de este estado.

The Cottage in the Farm 2Paisaje local