Alemania: y por fin llegamos al tiro con arco

Poco antes de viajar a Alemania Pablo desveló su maléfico plan para poder hacer check en su lista de gente de tiro con arco que quiere conocer :P

Su plan consistió en regalarme mi modelo de arco personalizado. Concertó una cita con Bearpaw y el mismo Henry Bodnik fue la persona que nos iba a recibir. Así que desde nuestro hotel del infierno helado condujimos algo así como hora y media, casi volviendo a Bamberg, para ir a la sede de Bearpaw cerca de Coburg.

Fuimos puntualísimos, a las 13 en punto estábamos en la puerta. La sede de Bearpaw consiste en una nave, que debe ser donde fabrican los arcos que hacen ellos, y una casa/recepción/tienda que es donde hacen las entrevistas y tienen una tienda con sus productos. No es una tienda enorme, pero tiene un poco de todo, eso sí, antes de ir hay que informarse del horario porque varía a lo largo de la semana.

Nos atendieron muy amablemente y a los pocos minutos apareció Henry Bodnik. Nos sentamos a charlar los tres y tras unos minutos "exchanging pleasentries", como dicen los británicos, fuimos al tema. Imagino que Pablo se extenderá hasta el infinito en el post que va a escribir en aljaba.net, pero resumiendo un poco, la conversación (que se extendió hasta las dos horas) fue un poco lo que uno se puede imaginar cuando está buscando un arco hecho a medida. Le hablé un poco de los arcos que uso ahora, el Slick Stick y el Mollegabet, de las libras con las que me siento cómoda, mi apertura, las libras máximas que me veo aguantando, y los problemas que me encuentro con mi actual Slick Stick.

La idea es que este arco tenga 25 libras a mi apertura, que está en torno a 25.5 pulgadas, eso supone unas 4 libras más de lo que tiro con el actual, pero aproximadamente lo mismo que tengo con el Mollegabet. Por supuesto esto no es lo único importante, ya que la idea es que el arco sea lo más eficiente posible para mí. El único punto en el que el diseño del bueno no va a ser el óptimo es que quiero que sea de 59 pulgadas para poder usarlo como longbow en competiciones de World Archery si alguna vez me apetece. Henry Bodnik pensaba que la longitud óptima de este arco debía ser de unas 56, pero está claro que se amoldan a lo que necesitemos del arco. Si hubiera sido un arco como el Mollegabet, para tirarlo porque sí, en lugar de para usarlo como el arco por defecto creo que le habría hecho caso, pero prefiero que sea más flexible para poder usarlo como más me apetezca.

Una vez que dejamos claras las cuestiones técnicas y las pruebas que me hizo para asegurase de que tanto la apertura como las libras eran las correctas, pasamos a la parte estética. Aquí tienen un montón de posibilidades. A mí me gustan los arcos sencillos salvo que ya vayamos a uno oriental que tenga la decoración propia. Elegí para las palas una madera que me gusta mucho desde que ví su Ghost, el white Curly Birch (Abedul blanco rizado). Para dar un poco de contraste el cuerpo será de madera de ébano. Dentro de las personalizaciones, se pueden elegir varias capas de colores para la parte frontal y los tips pero yo me quedé con lo más sencillo y decidí que el frontal no tuviera ningún adorno y que los tips sean simplemente negros. Lo único que me falta es pensar es si quiero que pongan una inscripción personalizada, pero eso tengo tiempo para pensarlo, es posible que me decida por mi nombre y el nombre del arco, de momento el mejor candidato que tengo es Golden Halla.

Lámina externa de madera de mi futuro arco, el núcleo será de bambú y carbono

Más contentos que unas castañuelas salimos de allí sabiendo que teníamos por delante cuatro horas de viaje hasta nuestro próximo destino: Bogensport Hotel en la Selva Negra. Henry Bodnik nos dio saludos para el dueño antes de despedirnos y nos advirtió que el sitio era un poco peculiar, en la línea de "o te gusta o lo odias". He de decir que ni me gusta ni lo odio pero es cierto que es especial. Es un poco kitsch, la verdad. El edificio es el tipo de construcción que ves en las postales de montañas alemanas o austriacas, con mucha madera. Pero por dentro, ¡¡madre mía!! Está lleno de cachivaches, cuadros de madera, adornos de arqueros, relojes de cuco e incluso santos. El lugar es acogedor pero anticuado. La habitación es bastante espartana y todo es un poco de andar por casa, en plan que hay apaños aquí y allí que son un poco raros. Según Pablo le recuerda a un hotel de Estelcon (es decir un poco cutrecillo y simple en muchos detalles, chiste privado). A mí me parece bastante gracioso, especialmente los azulejos ochenteros del baño. En cualquier caso, lo fundamental, es decir, que la habitación esté limpia, lo cumple de sobra, así que yo puedo perdonar que el cable de la tele esté medio colgado de la puerta del baño.

Lo único negativo que ha ocurrido en este día ha sido el momento de sacar los arcos y flechas del tubo, cuando descubrimos que el desprecio de Iberia por nuestro equipaje facturado no sólo nos ha costado el tubo en el que iban los arcos sino que también la mitad de las flechas que traía Pablo, que al ser de madera estaban hechas pedazos. ¡¡¡Qué gentuza!!!

Pero vamos a lo positivo. Justo en frente del hotel hay dos recorridos 3D a los que se tiene acceso libre por un pequeño camino, por lo que hemos entendido del cartel, si te alojas en el hotel es 8€ y sino hay que pagar algo así como 12€. Esta mañana, bien desayunados y habiendo dormido los dos, nos fuimos a hacer el primer recorrido. En general se nos dio bastante bien y lo pasamos genial paseando entre los árboles y cruzándonos con algunas parejas de arqueros de vez en cuando.

El recorrido discurre a ambos lados de una pista forestal de manera que todo el camino se hace por un terreno bastante cómodo. Ambos recorridos son circulares, así que no hay que preocuparse nada de donde va a terminar uno para volver andando. Las dianas eran bastante interesantes ya que en casi todas las propuestas había más de una diana a la que disparar, a veces hasta cinco. Nosotros decidimos tirar dos flechas como siempre y elegir en cada caso a qué diana o dianas íbamos a disparar. Una cosa muy curiosa que hasta ahora no habíamos visto es que muchos de los animales están cubiertos de una capa de pelillo sintético, claramente hecho por los dueños del hotel.

Después de comer nos fuimos a hacer el segundo recorrido. Personalmente se me dio bastante peor. No sé si era más difícil o simplemente que estaba cansada porque había muchos tiros que se me iban a la derecha. Un poco rollo pero al final volví a centrarme. Eso sí, la tontería me ha costado una flecha perdida. Pablo también ha tenido algunos problemillas pero con su suelta, así que aunque lo hemos pasdo bien hemos tenido tiempo de darle vueltas a lo que estaba pasando.

Mala suelta, otra vez :D

Así que bueno, aún con la incógita de lo que vamos a hacer mañana, si ir a Munich o quedarnos aquí un día más, nos hemos homenajeado con unas cervecillas en el restaurante del hotel, a coger fuerzas para lo que sea :) quizá con una cena de setas recién recogidas esta mañana por el dueño del hotel, Rupert, que tenían una pinta espectacular.